#MexiWeekly – Septiembre

Llegó Septiembre y casi sin darnos cuenta estamos terminando el mes y los reportes al mundo vienen lentos (o en huelga) pero acá volvemos a dejar registros de cómo andan las cosas por acá… 

Arrancamos el mes con una escapada por el día a Cuernavaca y Xochicalco con los padres de Pablo que estaban en su tercera y última tanda de viaje antes de emprender regreso a Buenos Aires. Como siempre que alquilamos auto, la experiencia de esperar nos hace odiar cada minuto y decir que nunca vamos a repetir, y por alguna u otra razón siempre terminamos volviendo…. y esta vez encaramos con más de un desvío la ruta hacia Cuernavaca, donde visitamos el centro histórico, fuimos al museo de Arte Popular, y comimos Morelianas (unas galletitas típicas que son como una especie de tuile finita y con algo de gusto a cucurucho) mientras caminábamos y planeábamos el resto de la tarde. Después de Cuernavaca, con un cielo negro que amenazaba lluvia, encaramos el sitio arequeológico de Xochicalco, patrimonio de la UNESCO y casa de la pirámide de la serpiente. Interesante museo donde aprendimos sobre la estructura social en franjas, el juego de pelota y la adoración de la zona por Tlaloc, el dios de la lluvia. El paseo por la ruinas se vio acelerado por una tormenta ruidosa e inminente, que nos obligó a subirnos al auto para no mojranos, y una vez que encaramos la ruta, fue mucho ruido y pocas nueces. De regreso a casa transpiramos un poco porque estábamos con el tanque en 0 y no pasamos una sola gasolinera durante más de 40 minutos y llegamos con puro humo.
 
Septiembre es un mes de cumpleaños: Es un mes de muchos cumpleaños perdidos y copas que se brindan desde la distancia. Son los pequeños momentos que a uno le gustaría tener una máquina para teletransportarse, ir a comer rico, brindar y volver a dormir a casa.
En la cocina y El Set: seguimos a full con Chilango, empezamos a experimentar con fondos de colores, estrenamos serie de tragos, y pasamos un domingo de Food Styling en México Profundo. Un domingo hace algunas semanas, arranqué temprano y me pasé el el día en un taller de Food Styling, donde hicimos helados de puré de papa, vestimos hamburguesas con laca plástica, montamos cereales con miel y jugamos con calibraciones y tipos de setups para la cámara. Una experiencia linda, divertida, distinta, que me dan más ganas de meterme cada vez más en ese mundo. El día arranco un poco trastabillado, con el Uber perdiendo señal y perdiendo la salida, teniendo que hacer una vuelta eterna que atravesaría todo el parque nacional Desierto de los Leones. Cuando llegamos a Arte en Fotografía, la que estaba sin señal era yo, parada frenta a un paredón enorme de piedra, en medio de unas cuadras un poco desoladas de un pueblo fantasma, y una barrera sin sentido que no marcaba un barrio cerrado si no una especie de seguridad privada que no parecía tener nada que proteger. 10 en punto de la mañana. Un paredón de piedra, y una casa grande y vieja que se esconde tras una reja. Parecía una escena salida de una película de Almodovar gone bad. Una casona vieja, que hace unos cien años debe haber sido espectacular, pero que claramente no ha sentido cariño ni mantenimiento en varias décadas. Olor a humedad, desorden por doquier, una colección de 200 cafeteras en un estante, estampados incordinables vestían muebles, alfombras y paredes. Me recibe “el fotografo junto a su mujer (la food stylist). Nos sientan en un living donde hace mucho frío, y mientras nos empiezan a mostrar ejemplos nefastos de fotografía desastrosa, pienso que me están estafando y voy a perder mi domingo en algo que no vale la pena…. pero a medida que el café caliente se asienta en mi cuerpo y empezamos hablar de cómo va ir el día, la cosa mejora. A pesar del setup mejorable, el estudio de foto está repleto de cámaras y equipo super profesional, y de la pila de lo que parece chatarra en la cocina, salen algunas cosas extraordinarias. La dupla ha trabajado con grandes marcas como McDs, Pizza Hut, Pepsi, Jarritos y llevan años en la industria…. Todavía hacen helado de papa y dejan la carne cruda de la hamburguesa… pero me llevo algunas fotos lindas, algunos trucos interesantes, y sin duda una experiencia que sólo podría pasarme en México. El regreso a casa me hizo agradecer que el uber se hubiese perdido a la ida, porque de haber tenido que llegar por donde salí no hubiese
Llegué a casa con la lluvia, para terminar el fin de semana en el sillón con los últimos capítulos de la segunda temporada de Narcos.
Semanas de Cine: Tenemos rachas de más y rachas de menos películas. Ahora estamos en una de esas temporadas de cine y pochoclo en sobremedida. En una misma semana llegamos a ver tres butacas de cine: War Dogs, La Maldición Imborreable (Ciclo de Cine Japonés en Cinemex) y L´avenir (Ciclo de Cine Francés en Cinépolis). También terminamos de ver la nueva temporada de Narcos y repetimos Ciclo de Cine Francés con Boomerang una noche de martes con lluvia furiosa. Empezamos a ver Billions.
 
Después, un jueves que parece ayer pero ya fue hace una semana, partimos a Houston, donde estuvimos con la mamma, y disfrutamos de los feriados entre hamburugesas y brunches en lugares ultrahip de Houston, abusamos del servicio prime de amazon, fuimos al cine a ver Sully, paseamos por lugares nuevos y conocidos, comimos en los clásicos e innovamos con restaurantes nuevos, fuimos a la Sinfonica de Houston, que estaba dirigida por un Maestro que tiene un parecido fuertísimo con el personaje de Gael en Mozart in the Jungle y volimos con una maquina de helado, cajas y cajas de te, algunos libros nuevos, alguna que otra prenda y algo de calor en la valija. El vuelo de regreso se retrasó y llegamos a casa una madrugada de martes y arracamos la semana con pocas horas de sueño, pero felices de viajar.
También llegó la primavera y festejamos tres años juntos. Hubo flores y libro nuevo de cocina. Ayer disfrutamos la mañana de sábado haciendo honor a estar en casa con un cielo gris y frío de fondo; desayuno largo en la cama, estirado con mate y planes para la luna de miel. Cuando salió el sol salimos a pasear por el barrio y comer helado caminando de la mano, y a la tarde estrenamos nuestro corta-pastas topisimo de Williams Sonoma haciendo ravioles caseros de batata y mascarpone e invitamos amigos a comer. 
 
Hoy amaneció el cielo plomado y nos espera un día de orden y tal vez vayamos a una muestra de fotografía. A la noche viajo a Sao Paulo por trabajo, y en cinco días empieza Octubre, y ya estamos a menos de un mes de cumplir DOS AÑOS EN MEXICO.
Y si todavía no se cansaron demasiado de leer… les regalo, de yapa, la historia de Polanquito (por donde anduvimos paseando ayer). Será hasta la próxima, puede que no en el mismo horario, pero siempre en el mismo canal.  Besos, abrazos y buena semana para todos! 

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